Entrevista a la Dra. Raquel Alonso Pérez

Autoría: Juan Manuel García Ruiz

Minerales , Mujer , Museo , Oro


Nuestra primera entrevista con responsables de museos científicos del mundo la tenemos con Raquel Alonso Pérez. Raquel es la conservadora del Museo de Mineralogía y Geología de la Universidad de Harvard (MGMH), Cambridge, Massachusetts, EE.UU.

 

Hola Raquel. Déjame en primer lugar felicitarte por tu trabajo. Estar rodeada de tanta belleza mineral debe ser un sueño para una geóloga.

Si, desde luego …

¿Cuándo se creó este museo?

Nuestras colecciones se remontan a 1798. Después de más de doscientos años coleccionando minerales, rocas, gemas y meteoritos de todo el mundo, el MGMH es uno de los museos mineralógicos y geológicos más antiguos, más grandes y cuya actividad no ha sido interrumpida desde su fundación. Es un museo de escala nacional mundialmente conocido por sus colecciones de alta calidad, amplia representación de especies minerales, ejemplares únicos y un gran número de minerales-tipo descritos e ilustrados. Nuestro repositorio se ha convertido en una verdadera biblioteca de la Tierra.

¿Cuál es tu trabajo en el Museo?

Mi papel como curadora consiste en facilitar el acceso público a las colecciones de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Harvard y fomentar su uso para la enseñanza, la investigación y la educación pública. Además debo coordinar el excelente equipo de personas que trabajan conmigo en el MGMH, en el Departamento de Ciencias de la Tierra y en el Museo de Historia Natural de Harvard (HMNH) donde se encuentran nuestras colecciones abiertas al público. El HMNH es la cara pública de tres museos, el nuestro, el Herbario y el de Paleontología Comparativa.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

La parte favorita de mi trabajo es la investigación y también todas las actividades relacionadas con la enseñanza, de manera directa con los estudiantes y de manera indirecta a través de las exhibiciones.

¿Cuántos minerales y piedras preciosas hay en la exhibición permanente del museo? ¿Y cuantos hay en los fondos?

En total, el museo cuenta con alrededor de 400.000 objetos divididos en 4 colecciones principales: minerales, gemas, meteoritos y rocas. Sólo 3550 muestras individuales están en exhibición, de las cuales 145 son gemas de la misma variedad. Como puedes imaginar, tenemos una excelente colección de minerales y especies raras del área de Nueva Inglaterra incluyendo el estado de New York. Recibimos muchas donaciones, pero no podemos mostrar toda nuestra colección, ¡incluso si quisiéramos! El espacio es una restricción importante, pero no la única. También tenemos que tomar decisiones difíciles sobre qué compartir para cumplir con la misión de nuestro Museo. Nosotros no pretendemos sólo de resaltar la estética, sino que también necesitamos priorizar la exhibición de especímenes que sirven para fines de referencia e investigación.

¿Y cuales son tus muestras favoritas?

Bueno, yo estoy fascinada por el color de los minerales. Uno de mis minerales favoritos son los berilos. Tenemos una exposición de 40 berilos, todos diferentes, todos llenos de luz y color. También me encantan las turmalinas, con toda su variedad desde elbaítas bicolores hasta la conocida como la “turmalina sandía” de Maine, EE.UU. Y desde luego, en nuestro museo tenemos la suerte de contar con una de las mejores colecciones de oro cristalizado .Tenemos especímenes rarísimos como el cristal fibroso de oro, que en la plata son bastante comunes pero en oro son extraordinariamente raros. Hemos estudiado uno de nuestros ejemplares, el llamado “Cuerno de oro” con difracción de neutrones en el Laboratorio de Los Álamos, para tratar de entender mejor su formación ; . Esa también es una labor muy importante de los Museos de Minerales, es decir, no sólo debemos exhibir nuestras colecciones sino investigarlas para poder explicarlas y enseñarlas mejor.

Veo que tienes una especial relación con las gemas

Sí, de hecho soy miembro desde hace años de Asociación de Joyería de Mujeres, Boston (WJA) y en la actualidad soy su presidenta. Creo firmemente en un futuro brillante para las mujeres y la industria de la joyería. Buscamos en común prácticas sostenibles, la igualdad, bajo el entendimiento de que los recursos minerales no son infinitos, y de que nuestros métodos actuales de extracción están causando daños irreversibles. Particularmente, la verdad, tengo tres anillos y un par de pendientes que significan mucho para mí, pero los valoro sólo por su creador o por la persona que me los regaló.

Cuéntanos cómo llegaste a convertirte en la curadora de este museo tan importante. Tu historia puede servirle a las jóvenes que quieren ser científicas. Tu eres granadina ¿no?

Sí, yo nací y crecí en Granada. Mi familia aún vive en esa ciudad, así que el verano lo solemos pasar allí. Y allí fue donde hice casi todos mis estudios. Al finalizar el bachillerato, en el Instituto Padre Suarez, aún no sabía que carrera quería hacer y fue mi profesor de geología, Luis Castellón, el que durante la cena de fin de estudios, me animó. Sus exámenes eran los más difíciles para mí, los que más me hacían esforzarme y durante aquella cena, me dijo: “Raquel, si haces geología te regalaré el martillo de geóloga” y ¡así fue! A día de hoy, estoy muy contenta de aquella decisión y sé que Luis está muy orgulloso de mis logros. En el cuarto año de carrera, me fui con una beca Erasmus a la Escuela Politécnica de Zúrich (Suiza) al famoso ETH, donde además de pasármelo genial y aprender alemán e inglés, me di cuenta de que la investigación era lo mío. Así que volví a Granada, hice el quinto curso de la carrera y volví a irme de España a trabajar con una beca de tres meses en Argentina, a realizar un trabajo de campo en las pampas. Esta increíble oportunidad la convertí en mi tesina, lo que me dio la posibilidad de volver a Zúrich a hacer el doctorado. Durante todos esos años de estudios son muchas las personas que me ayudaron y a las que les debo un agradecimiento: Fernando Gervilla, Fernando Bea, Purificación Fenoll Hach-Alí, Antonio García Casco y María Teresa Gómez Pugnaire de la Universidad de Granada. Gracias a Volkmar Trommsdorff volví a la ETH y también debo mucho a Peter Ulmer y Otmar Muentener, que me hicieron una apasionada geoquímica y petróloga experimental. En el 2006 terminé mi doctorado en el que estudié cómo se forma la corteza terrestre, comparándola con rocas artificiales que producía en el laboratorio. Después de graduarme, me tomé un tiempo para tener a mis dos hijos, Marco y Amaya, y en 2009 regresé a la vida profesional para trabajar como ayudante de investigación en el Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad de Harvard. Un año más tarde fui contratada como curadora ayudante para supervisar la colección de rocas del MGMH y desde el 2011, soy la curadora responsable de todas las colecciones del MGMH.

¿Fue muy difícil compaginar la vida profesional con la familia, con la educación de tus hijos?

Esa pregunta no la haría en pasado, ¡sino en presente y futuro! Como mamá soltera y de hijos entrando en la adolescencia, creo que aun hay mucho que compaginar -esboza una sonrisa muy grande con esta frase- La verdad, mis hijos están muy aburridos de ir al museo, pero a la vez están muy orgullosos del trabajo que realizo. La razón por la que ya solo me acompañan para las celebraciones del departamento es porque a veces el llamado “balance de trabajo y vida personal” significa simplemente eso: no hay colegio, porque es el día de una celebración católica o judía, pero mamá tiene una reunión que no debe cancelar, o una visita de un colega que no puedo decir que no, así que mis hijos se han venido conmigo al trabajo y después de recorrerse todas las exhibiciones y saludar a mis visitas, nos hemos ido a comer juntos. Algo que valoro mucho en el trabajo es la flexibilidad y creo que es la base del balance; el que pueda recoger a mis hijos del colegio, llevarlos a clases extraescolares, hacer los deberes y cenar juntos, es posible gracias a que mi jornada laboral empieza a las 5:30 de la mañana desde mi casa, en el museo desde las 9 hasta las 3 de la tarde y en mi casa de nuevo desde las 9 de la noche hasta que doy por terminado el día. Y a veces, cuando tengo entre manos un precioso proyecto, no me importa quitarle horas al sueño. Esta flexibilidad no ha venido sola, he trabajado bastante y en situaciones difíciles, lo que ha hecho que tanto mis superiores como mi equipo confíen en mí y respeten esta flexibilidad. Y lo mejor, es algo que fomento en mi equipo, incluido trabajar desde casa un día a la semana para aquellos que viven lejos y pierden tiempo y energía en llegar al trabajo. Mi prioridad y mi mayor legado son mis hijos, por el futuro de todos, y si ese trabajo no lo hago bien, sería imposible hacer una carrera profesional, lo que significa que no es difícil compaginar los hijos, la familia con el mundo académico o del museo, simplemente es cuestión de prioridades, de saber organizarse un poco y pedir ayuda cuando se necesita. Una anécdota curiosa, nada que ver con la familia pero si con en el mundo laboral, soy la primera mujer curadora del MGMH después de once curadores masculinos blancos, así que si que se puede!

¿A qué proyectos de investigación te dedicas en este momento?

Siempre me he preguntado por qué los minerales adquieren un color y no otro. ¡Sabemos muy poco sobre la química involucrada! Mi pasión, estimulada por mi encuentro diario con los increíbles ejemplares que tenemos en Harvard, es descubrir la historia detrás de las causas del color de la naturaleza. Mi trabajo en los últimos años se ha centrado en turmalinas y berilos. El color más común de elbaitas de Maine, EE.UU es verde, pero también hay azules, amarillas, rosas, incoloras y con muchos tonos diferentes. Uso técnicas analíticas modernas no destructivas como la espectroscopia confocal micro Raman y la espectrometría de masas con plasma de acoplamiento inductivo por ablasion láser, para investigar la procedencia de esas gemas, para saber cómo se forman y para distinguirlas de los materiales sintéticos o tratados.

Otro de mis proyectos actuales tiene como objetivo comprender mejor la formación de esmeraldas a nivel global en la relación con la tectónica de placas y con especial énfasis en la geología del yacimiento de esmeraldas de Irondro, Madagascar. De hecho, me concentro principalmente en las rocas de Madagascar, lo cual es muy importante, ya que el MGMH se está convirtiendo en el principal depositario de minerales, rocas y piedras preciosas de esta parte del mundo. También me beneficio del gran apoyo que tenemos a través de la comunidad de coleccionistas y entusiastas de los minerales ¡A veces termino solicitando material de investigación a amigos, donantes y simpatizantes del Museo de muchos sitios!

Además de esas investigaciones tan interesantes¿estás preparando alguna exposición?

¡De hecho, el proyecto que me tiene sin dormir estos días es una exhibición! Se llama `From the Earth to Humanity: facets of value´ De la Tierra a la Humanidad: facetas de valor planteará la pregunta fundamental de `¿Qué significa el “valor” para ti? a través de un enfoque humanista del valor y la importancia crítica de las gemas y metales para nuestra comprensión del medio natural. El principal mensaje será que, aunque los metales preciosos, las gemas y las joyas artesanales son comúnmente asignados con un alto valor por la sociedad por cualidades percibidas de belleza y rareza, su valor se entiende mejor en su contexto histórico, significado cultural y contribuciones a la ciencia y la tecnología. Esta exhibición se abrirá al público en mayo de 2021 ¡Os invito a verla!

Sin embargo, mi principal prioridad, a la que dedico la mayor parte de mi trabajo es asegurar que las colecciones del MGMH son conservadas de acuerdo con los más altos estándares de las mejores prácticas museísticas. El objetivo es asegurar la preservación perpetua de nuestros minerales y su uso por las generaciones futuras. En ese sentido la digitalización juega un papel importante y por eso hemos creado una base de datos online de nuestras colecciones hace un par de años (con el objetivo de que nuestras colecciones sean lo más visible posible a los investigadores y educadores, y al publico en general.

Si alguien viene con poco tiempo a ver tu Museo ¿qué piezas le recomendarias que viera? ¿qué ejemplares no se puede uno perder en una visita al Museo de Geología y Mineralogía de Harvard?

¡La Flor de Lise! En este mundo de los minerales, aquellos que son únicos acaban recibiendo un nombre propio y en este caso, este ejemplar magnífico de rubelita, la variedad rosa de la turmalina, ha crecido junto a un cristal de cuarzo y feldespato, formando un juego de contraste de morfologías, colores, texturas que solo la naturaleza puede crear. Este ejemplar se encontró en una pegmatita en la mina Jonas de Brasil, en 1978, y de ese mismo “pocket” solo se extrajeron 4 muestras de ese calibre, y nunca aparecieron más. Actualmente, las otras tres piezas están en colecciones privadas. Otras de mis favoritas, son la proustita (Ag3AsS3) de Chanarchillo, Atacama Chile y el cristal de rhodocrosita de Perú, ambas con historias para otro artículo!


¿Qué preguntas más frecuentes te hacen los visitantes del Museo?

Últimamente, hay dos preguntas muy recurrentes: Si tengo un meteorito y si creo en las propiedades sanadoras de los minerales. La respuesta a la primera pregunta es no. En mis diez años de curadora del museo (por cierto, acabo de recibir un diploma y un regalo de la Universidad por mi decena de años de dedicación) nunca me han traído un meteorito. La respuesta a la segunda te la puedo explicar utilizando como ejemplo la turmalina, un mineral con propiedades piezoeléctricas: un extremo del mineral se carga negativamente, el otro positivamente. Estas diferencias, debo añadir, son pequeñas. Sin embargo, algunas personas podrían argumentar que pueden sentir esas propiedades y, por lo tanto utilizar minerales como herramientas adecuadas para ese propósito.

Finalmente Raquel, ¿cuál es tu consejo para alguien que quiera conseguir ser una buena mineralogista o geóloga, o la conservadora de un museo?

Mi mejor consejo para cualquier persona en general es seguir su pasión, trabajar duro, superar desafíos, ¡concentrarse y no rendirse! La combinación de pasión y perseverancia te llevará a donde quieras estar.

 

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